Resumen: El Liectroux G8 es un robot limpiacristales de doble disco rotativo: dos grandes discos de microfibra contrarrotativos frotan el cristal como lo haría una mano, mientras 8 boquillas pulverizan el producto por los dos lados del robot. Limpieza convincente en las marcas del día a día, unos 90 segundos por metro cuadrado; precio observado de 229,90 €.
La mayoría de los robots limpiacristales funcionan con el mismo principio: una mopa plana que se desliza sobre el cristal, presionada por la aspiración. Eso seca, pero no frota. El Liectroux G8 aborda el problema al revés, con dos grandes discos rotativos que trabajan la superficie girando en sentidos opuestos, exactamente el gesto circular que hacemos a mano sobre una mancha rebelde. Lo pasamos por el banco de pruebas en cuanto llegó a la gama, y en nuestra ficha de producto del Liectroux G8 encontrarás la información técnica completa y las condiciones de envío.
Este artículo detalla nuestra experiencia: lo que la rotación cambia de verdad sobre el cristal, lo que valen la pulverización por las dos caras y la escobilla, los límites a conocer, y para qué perfil este robot es la elección correcta. Si estás descubriendo esta categoría de aparatos, nuestra guía para elegir un robot limpiacristales sienta las bases antes de entrar en el detalle de este modelo.
Ficha técnica completa del Liectroux G8
| Característica | Liectroux G8 |
|---|---|
| Sistema de limpieza | Doble disco de microfibra contrarrotativo, 40 rotaciones por minuto |
| Pulverización | 8 boquillas repartidas a ambos lados del robot, doble sentido de pasada |
| Depósito | 120 ml |
| Potencia de aspiración | 3 000 Pa |
| Velocidad de limpieza | Unos 90 segundos por metro cuadrado |
| Nivel sonoro | 65 dB máximo |
| Grosor | 7,2 cm |
| Acabado de los bordes | Escobilla de silicona integrada, limpieza a ras del marco |
| Control | Aplicación móvil y mando incluidos |
| Seguridad | Cuerda de seguridad que soporta 180 kg, batería interna anticaída por si se corta la corriente |
| Precio observado | 229,90 € |
Lo que diferencia al G8: frota como una mano

Dale la vuelta al G8 y entenderás enseguida su lógica: dos grandes discos de microfibra ocupan casi toda la parte inferior. En funcionamiento, giran a 40 rotaciones por minuto en sentidos opuestos. Esa contrarrotación tiene dos efectos concretos. Primero, cada punto del cristal se frota varias veces y en varias direcciones, ahí donde una mopa estática solo pasa. Segundo, las fuerzas de los dos discos se anulan mutuamente, lo que estabiliza el robot sobre el cristal en lugar de hacerlo derivar.
En la suciedad del día a día, la diferencia se ve: huellas de dedos, depósitos grasos del lado de la cocina, restos de lluvia seca en una cristalera expuesta. Ahí donde un robot de mopa pide a veces una segunda pasada, el frotado mecánico del G8 lo resuelve a la primera. Es el mismo principio que el Liectroux S9 y sus cepillos de rodillo, aplicado de otra forma: el S9 frota en translación, el G8 frota en rotación, y en ambos casos estamos lejos del simple secado.
La contrapartida lógica es que el resultado depende del estado de los discos. Una microfibra saturada extiende en lugar de captar. Los discos se quitan y van a la lavadora a 60 °C, y un lote de 12 discos de recambio, es decir 6 pares completos, permite trabajar siempre con un par limpio.
La pulverización por las dos caras: el cristal humedecido en el momento justo

El segundo punto fuerte del G8 es su rampa de pulverización: 8 boquillas repartidas a ambos lados del cuerpo del robot, alimentadas por un depósito de 120 ml. El interés de una pulverización por las dos caras es simple: sea cual sea el sentido de desplazamiento, el producto se proyecta delante de los discos, nunca detrás. El cristal se humedece por tanto justo antes de ser frotado, y la escobilla lo remata, sin zona empapada ni producto desperdiciado.
En la práctica, la dosis está bien calibrada. Se llena el depósito de agua con unas gotas de limpiacristales, y un depósito lleno cubre de sobra una sesión completa de limpieza en varias ventanas. La bruma es fina, no gotea por el cristal, ni siquiera en uso vertical en una cristalera de gran altura.
Resultados en condiciones reales
Hicimos trabajar al G8 en las superficies típicas de una vivienda: ventanas de dormitorio con marco de PVC, cristalera de salón, espejo de baño y frente de cocina acristalado. El desarrollo es siempre el mismo: el robot cartografía la superficie, cubre la zona en pasadas verticales con solapamiento, y termina por los bordes. En una cristalera estándar, calcula unos 90 segundos por metro cuadrado, es decir 6 a 7 minutos para un panel de 4 m².
Dos detalles nos marcaron en el uso. La escobilla de silicona, primero: remata el trabajo a ras del marco, ahí donde muchos robots dejan una franja sucia de un centímetro. El comportamiento en las esquinas, después: el G8 frena, ajusta su aproximación y sigue, sin quedarse bloqueado ni dar tumbos. En un cristal muy sucio (polen de primavera acumulado, salpicaduras tras una obra), lo mejor sigue siendo hacer dos pasadas: la primera desbroza, la segunda remata.
Navegación, control y seguridad
El control pasa, a elegir, por la aplicación móvil o por el mando incluido, y es una verdadera comodidad tener ambos: la aplicación para elegir los modos de recorrido y seguir el avance, el mando para los usos rápidos y para los miembros de la casa que no quieren instalar ninguna aplicación. Lanzas el robot, te vas a lo tuyo, y él se detiene y avisa del final del ciclo.
En cuanto a seguridad, el G8 retoma el dispositivo clásico de los robots serios de la categoría, con una redundancia bienvenida: una cuerda de seguridad que soporta hasta 180 kg para enganchar en el interior, y una batería interna que mantiene la aspiración unos veinte minutos si se corta la corriente. El robot queda entonces pegado al cristal y suena para que vayas a recuperarlo. Con 7,2 cm de grosor, pasa además por detrás de las manillas de ventana sin forzar.
Nivel sonoro: 65 dB en la práctica
El fabricante anuncia 65 dB como máximo, y es coherente con lo que se oye: el nivel de una conversación normal, dominado por el soplo de la aspiración. Se puede ver la televisión en la misma habitación subiendo un poco el volumen, y lanzar el robot en un dormitorio mientras se ocupa el salón no plantea ningún problema. Está en la media de la categoría, ni más discreto ni más ruidoso.
Los límites a conocer antes de comprar
Ningún robot es perfecto, y el G8 tiene sus condicionantes. Aquí están, sin rodeos:
Trabaja enchufado. Como todos los robots limpiacristales, la batería interna es una seguridad anticaída, no una autonomía de trabajo. Hace falta un enchufe al alcance del cable de alimentación, con alargador a prever para las cristaleras alejadas.
3 000 Pa de aspiración, no 10 000. El G8 apuesta por el frotado mecánico más que por la fuerza de sujeción bruta. En un cristal vertical clásico, es más que suficiente y perfectamente estable. Si apuntas a superficies muy grandes o quieres el máximo margen de seguridad, el Liectroux G9 y sus 10 000 Pa juegan en la categoría superior.
Los discos piden un seguimiento real. Es el precio del sistema: discos limpios en cada sesión, un lavado a máquina regular, y un juego de recambio de reserva. Nada complicado, pero si se descuida este punto, el rendimiento baja visiblemente.
El Liectroux G8 frente a la competencia
| Modelo | Aspiración | Método de limpieza | Control | Precio observado |
|---|---|---|---|---|
| Liectroux G8 | 3 000 Pa | Doble disco contrarrotativo + escobilla | Aplicación + mando | 229,90 € |
| Liectroux S9 | 9 000 Pa | Doble cepillo de rodillo | Aplicación + mando | 329,90 € |
| Liectroux G9 | 10 000 Pa | Brazos biónicos + orugas de microfibra | Aplicación | 349,90 € |
El posicionamiento del G8 es claro: es el modelo que aporta la limpieza activa, la que frota en lugar de secar, a un precio claramente por debajo de las dos referencias de la gama alta. El S9 frota más fuerte con sus rodillos y sujeta más fuerte, el G9 añade los brazos biónicos y la potencia máxima de la gama, pero ambos cuestan unos 100 € más. A 229,90 €, el G8 es la puerta de entrada al mundo del frotado mecánico.
Contenido de la caja y puesta en marcha
En la caja: el robot, dos pares de discos de microfibra, el mando, la cuerda de seguridad, el cable de alimentación con alargador y un frasco dosificador para el producto. La puesta en marcha lleva cinco minutos: se fijan los discos en los dos platos, se llena el depósito, se engancha la cuerda de seguridad, se apoya el robot en el cristal y se pulsa el botón. El robot aspira, se pega, y puedes soltarlo.
Un consejo de arranque: haz la primera prueba en una ventana estándar en lugar de en la cristalera más grande del salón, para hacerte con la aplicación y sentir cómo se comporta el robot. Después de dos o tres usos, todo se vuelve automático.
Nuestro veredicto sobre el Liectroux G8
El G8 es el robot que aconsejamos a quienes quedaron decepcionados con el resultado de un robot de mopa, o quieren directamente una limpieza activa sin subir al precio de la gama alta. El dúo disco rotativo + pulverización por las dos caras hace un trabajo visiblemente superior al secado clásico en la suciedad real de una vivienda, la escobilla remata limpiamente los bordes, y el doble control aplicación + mando lo hace accesible a toda la familia.
Para un hogar con ventanas y cristaleras estándar, mezcla de PVC y aluminio, es a nuestros ojos la mejor relación resultado/precio de la gama actual. Quienes quieran la potencia máxima y las superficies muy grandes mirarán al G9; para todos los demás, el G8 hace el trabajo, y lo hace frotando. Encuentra el detalle de las ofertas, incluida la oferta dúo con su lote de discos de recambio, en la ficha de producto del Liectroux G8.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta un producto especial en el depósito?
No. Agua con unas gotas de limpiacristales clásico basta. Evita solo los productos espumosos o muy concentrados, que ensucian las boquillas más rápido.
¿Cada cuánto hay que cambiar los discos?
Lávalos a máquina a 60 °C en cuanto estén grises, y sustituye el par cuando la microfibra ya no quede limpia con el lavado. El robot trabaja con dos discos a la vez: un lote de 12 representa 6 pares, para aguantar muchos meses en uso doméstico.
¿Puede caerse el G8 si se corta la corriente?
No, acumula dos seguridades: una batería interna que mantiene la aspiración unos 20 minutos hasta recuperarlo, y una cuerda de seguridad que soporta 180 kg para enganchar en el interior. Es el dispositivo estándar de los robots serios de la categoría.
¿Sirve para las cristaleras de gran tamaño?
Sí para cristaleras de salón clásicas, a razón de unos 90 segundos por metro cuadrado. Para superficies acristaladas muy grandes, tipo cerramiento integral o villa muy acristalada, el Liectroux G9 y sus 10 000 Pa siguen siendo la elección más cómoda.
Liectroux G8
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