Resumen: El Liectroux G9 es el buque insignia de la gama: dos brazos biónicos que secan como una mano, orugas de microfibra, 8 boquillas de pulverización por las dos caras y 10 000 Pa de aspiración, todo controlado por aplicación. Es el robot más completo que hayamos probado; precio observado de 349,90 €.
Cada año, un modelo redefine lo que se puede esperar de un robot limpiacristales. Para 2026, es el Liectroux G9. Sobre el papel, reúne lo mejor que ha producido la categoría: la potencia de aspiración más alta de la gama, una tracción por orugas en lugar de las ruedas habituales, y sobre todo dos brazos biónicos articulados que reproducen el gesto de secado de la mano. Lo pasamos por el banco de pruebas desde su salida, y en nuestra ficha de producto del Liectroux G9 encontrarás las características completas y las condiciones de envío.
Aquí va nuestra experiencia completa: lo que los brazos biónicos cambian realmente, lo que valen las orugas y la pulverización pulsada, los límites a conocer, y si la diferencia de precio con el resto de la gama se justifica. Para situar este modelo en el conjunto del mercado, nuestra guía para elegir un robot limpiacristales sigue siendo el mejor punto de partida.
Ficha técnica completa del Liectroux G9
| Característica | Liectroux G9 |
|---|---|
| Sistema de limpieza | 2 brazos biónicos articulados + orugas revestidas de microfibra |
| Pulverización | 8 boquillas por las dos caras, pulverización pulsada de alta frecuencia |
| Depósito | 120 ml |
| Potencia de aspiración | 10 000 Pa |
| Acabado de las esquinas | 4 cepillos de esquina, modo bordes y ángulos dedicado |
| Nivel sonoro | 65 dB máximo |
| Grosor | 7,5 cm |
| Desplazamiento | Orugas motrices, adherencia constante |
| Control | Aplicación móvil |
| Seguridad | Cuerda de seguridad y batería interna anticaída por si se corta la corriente |
| Precio observado | 349,90 € |
Los brazos biónicos: el gesto de la mano, la constancia de un robot

Es la firma del G9 y lo que lo distingue de todo el resto de la gama: dos brazos articulados terminados en almohadillas de microfibra, que barren el cristal en arco de círculo mientras el robot avanza. El movimiento recuerda a unos limpiaparabrisas, pero con una presión controlada y un solapamiento sistemático: cada zona se humedece con las boquillas, se seca con los brazos, y se remata con las orugas de microfibra que pasan por encima.
En concreto, esa triple acción se ve en el resultado. En las marcas grasas, ahí donde un robot de mopa suele dejar un velo que solo se descubre a contraluz, el G9 devuelve un cristal uniforme a la primera. Es la promesa del frotado activo, ya cumplida por el doble disco rotativo del Liectroux G8, llevada aquí un paso más allá, puesto que el gesto es el de un secado dirigido y no el de una simple rotación.
Orugas y 10 000 Pa: la adherencia primero
Segunda particularidad: el G9 no rueda, repta. Las dos orugas revestidas de microfibra reparten la tracción sobre una gran superficie de contacto, ahí donde unas ruedas lo concentran todo en cuatro puntos. Unidas a los 10 000 Pa de aspiración, el valor más alto de nuestra gama, dan un desplazamiento de una regularidad impresionante: sin patinaje al arrancar, sin microdeslizamientos en las zonas muy mojadas, y una trayectoria que se mantiene rectilínea incluso en lo alto de una cristalera de gran altura.
Esa reserva de potencia es también un margen de seguridad. El robot queda pegado con mucha fuerza al cristal, y se nota desde el primer momento: hace falta un esfuerzo franco para despegarlo. Para las viviendas en pisos altos o las superficies muy expuestas, es una tranquilidad real, en complemento de la cuerda de seguridad y de la batería anticaída que toman el relevo si se corta la corriente.
La contrapartida del sistema: los paños de microfibra de las orugas son consumibles. Se quitan y se sustituyen en unos segundos, y un lote de 6 juegos de paños de recambio permite rotar los juegos entre lavados.
La pulverización pulsada: 8 boquillas por los dos lados

Como en el G8, la pulverización es por las dos caras: 8 boquillas repartidas en el canto del robot proyectan el producto en el sentido de desplazamiento, sea cual sea la dirección. El G9 añade una pulverización pulsada de alta frecuencia: en lugar de un chorro continuo, una sucesión de micropulverizaciones que depositan una bruma fina y uniforme. Resultado sobre el cristal: una humidificación suficiente para disolver la suciedad, nunca un reguero, y un depósito de 120 ml que dura bastante más que con un chorro continuo.
Resultados en condiciones reales
Usamos el G9 en el terreno que justifica su compra: grandes cristaleras de salón, una puerta acristalada doble y ventanas estándar como complemento. El robot cartografía la superficie, cubre la zona en pasadas regulares, y activa después su modo bordes y ángulos: los 4 cepillos de esquina trabajan los rincones, la zona que todos los robots de la categoría tratan peor. El G9 no escapa a la física, una esquina sigue siendo más difícil que el centro de un cristal, pero se acerca mejor que todo lo que hemos tenido entre manos.
En una cristalera de 4 m², calcula 5 a 6 minutos para un resultado completo. En un cristal muy sucio, la doble pasada sigue siendo la buena práctica: la primera desbroza, la segunda remata. El nivel sonoro se queda en 65 dB, comparable al resto de la gama: domina el soplo de la aspiración, con conversación posible en la misma habitación.
Los límites a conocer antes de comprar
El precio, evidentemente. A 349,90 €, el G9 es el modelo más caro de nuestra gama. La diferencia con el G8 (120 € más) compra los brazos biónicos, las orugas, el modo ángulos y 7 000 Pa adicionales. Si tus superficies son ventanas estándar, esa diferencia no cambiará tu día a día y el G8 basta. En grandes cristaleras, se justifica plenamente.
Trabaja enchufado. Como todo robot limpiacristales, la batería interna es una seguridad anticaída, no una autonomía de trabajo. Enchufe al alcance del cable obligatorio.
Sin mando físico. El control pasa enteramente por la aplicación móvil. Es clara y estable, pero si equipas a una persona que no quiere un smartphone en la ecuación, el G8 y su mando son una mejor elección.
Dos consumibles a seguir. Los paños de las orugas y las almohadillas de los brazos se mantienen como toda microfibra: lavado suave, sustitución cuando el tejido ya no queda limpio. Nada complejo, pero el resultado depende de ello.
El Liectroux G9 frente a la competencia
| Modelo | Aspiración | Método de limpieza | Puntos fuertes | Precio observado |
|---|---|---|---|---|
| Liectroux G9 | 10 000 Pa | Brazos biónicos + orugas de microfibra | Triple acción, modo ángulos, adherencia | 349,90 € |
| Liectroux S9 | 9 000 Pa | Doble cepillo de rodillo | Frotado potente, mando a distancia | 329,90 € |
| Liectroux G8 | 3 000 Pa | Doble disco contrarrotativo + escobilla | Limpieza activa al mejor precio | 229,90 € |
Frente al S9, el anterior poseedor del título de modelo más potente, el G9 aporta el modo ángulos, las orugas y un método de secado más cercano al gesto humano, por 20 € más: a este nivel de presupuesto, ya no vemos razón para elegir el S9 salvo apego al mando físico. Frente al G8, la cuestión es la de tus superficies: estándar, coge el G8; grandes cristaleras y exigencia máxima, el G9 está hecho para eso.
Contenido de la caja y puesta en marcha
En la caja: el robot, dos juegos de paños de microfibra para las orugas, las almohadillas de los brazos, la cuerda de seguridad, el cable de alimentación con alargador y el frasco dosificador. La puesta en marcha sigue el ritual habitual: paños colocados, depósito lleno de agua con unas gotas de limpiacristales, cuerda enganchada, robot apoyado en el cristal, y la aplicación toma el mando. Calcula diez minutos para la primera instalación, aplicación incluida.
Nuestro veredicto sobre el Liectroux G9
El G9 es el robot limpiacristales más completo que hayamos probado, y el título de buque insignia no es usurpado. La combinación brazos biónicos, orugas y pulverización pulsada produce el resultado más cercano a una limpieza manual cuidadosa, con una constancia que ninguna mano tiene. Los 10 000 Pa y el modo ángulos terminan de situarlo por encima del resto de la gama.
Lo recomendamos sin reservas a los propietarios de grandes superficies acristaladas, cristaleras de salón, cerramientos, dobles alturas, y a quienes simplemente quieren el mejor resultado disponible sin dedicarle los sábados. Para ventanas estándar, el G8 ofrece lo esencial de la filosofía por 120 € menos. El detalle de las ofertas, incluida la oferta dúo con su lote de paños de recambio, está en la ficha de producto del Liectroux G9.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacen exactamente los brazos biónicos?
Son dos brazos articulados terminados en almohadillas de microfibra, que barren el cristal en arco de círculo mientras el robot avanza. Reproducen el gesto de secado de la mano, con una presión y un solapamiento constantes. La zona la rematan después las orugas de microfibra del robot.
¿Por qué orugas en lugar de ruedas?
La superficie de contacto es mucho mayor, así que la tracción se reparte mejor: sin patinaje, una trayectoria estable incluso en un cristal muy mojado, y un desplazamiento regular que garantiza una cobertura completa de la superficie.
¿El G9 es más ruidoso con sus 10 000 Pa?
No, se queda en 65 dB como el resto de la gama, el equivalente de una conversación normal. La potencia de aspiración adicional sirve para la sujeción al cristal, no para hacer ruido.
¿Merece la pena la diferencia de precio con el G8?
En ventanas estándar, honestamente no: el G8 hace muy bien el trabajo por 120 € menos. En grandes cristaleras, un cerramiento o superficies en altura, sí: la adherencia de las orugas, el modo ángulos y la triple acción marcan ahí una verdadera diferencia.
Liectroux G9
¿Aún no tienes claro qué robot necesitas?
Haz el test en 30 segundos o recorre nuestros robots limpiacristales probados y con 2 años de garantía.
Liectroux S11
Liectroux S9
Liectroux G9